¿Que causa la Fibromialgia?
Es muy normal que cuando recibes el diagnóstico de fibromialgia te preguntes ¿qué la causa?
Actualmente no se conoce la etiología de la enfermedad. Distintos autores señalan posibles causas, aunque no tenemos la certeza de que ninguna de ellas sea el origen real. Para responder a esta pregunta: fibromialgia: ¿qué la causa? es imprescindible que haya una importante inversión en investigación, ya que saber con certeza la causa, ayudaría a prevenirla y a conseguir un tratamiento adecuado.
La teoría que parece tener más consenso indica que podría existir una predisposición genética en algunas personas, que podrían desarrollar la enfermedad cuando se presentan distintos factores desencadenantes. Estos factores podrían ser:
- Un traumatismo físico fuerte, como un accidente o una cirugía
- Determinadas infecciones víricas o bacterianas
- Una vivencia emocional intensa que no ha podido gestionarse adecuadamente
- Estar sometid@ a situaciones de estrés de forma prolongada en el tiempo
- Sufrir dolor físico localizado durante mucho tiempo
¿Cómo se detecta la Fibromialgia?
Muchas veces nos preguntáis cómo se detecta la fibromialgia, ya que no os han hecho una prueba específica.
En una persona con fibromialgia los análisis convencionales y las pruebas de imagen como radiografías y otras darán resultados normales.
Con la resonancia magnética funcional del cerebro se pueden apreciar diferencias significativas de su funcionamiento en una persona con fibromialgia respecto al resto y aunque esta prueba se utiliza en diversos estudios, es inviable su uso como prueba diagnóstica generalizada por su altísimo coste.
Actualmente se están realizando estudios para desarrollar una prueba diagnóstica eficaz a través de un análisis de sangre. Es posible que en pocos años esta prueba sea una realidad, pero por ahora no existe una prueba válida para su diagnóstico.
Entonces ¿cómo se detecta?
El diagnóstico es clínico y se realiza según los criterios ACR aceptados internacionalmente. Los primeros criterios ACR se aprobaron en 1990 y se tenían en cuenta:
- Sufrir dolor generalizado durante más de 3 meses
- Tener dolor a la presión en al menos 11 de los 18 “puntos dolorosos” o puntos gatillo distribuidos por el cuerpo.
Estos criterios ya no se utilizan, ya que se actualizaron en el 2010 y se modificaron en el 2011. Los nuevos criterios ACR valoran:
- Sufrir dolor en “áreas dolorosas” durante las dos últimas semanas (se especifica un mapa corporal de áreas dolorosas y se puntúa)
- Se valora la severidad de los síntomas durante al menos tres meses (cansancio, sueño no reparador, síntomas cognitivos y otros síntomas)
Además es importante descartar otras enfermedades con síntomas similares como artritis reumatoide, lupus, polimialgia, miositis y otras.
El diagnóstico debe hacerlo un médico, que realizará las preguntas necesarias acerca del dolor y del resto de síntomas para la evaluación de los criterios y si lo cree oportuno podría realizar alguna prueba médica como análisis de sangre y otras para descartar otras patologías.
¿Como se diagnostica la Fibromialgia?
Muchas veces nos preguntáis cómo se diagnostica la fibromialgia, ya que no os han hecho una prueba específica.
En una persona con fibromialgia los análisis convencionales y las pruebas de imagen como radiografías y otras darán resultados normales.
Hay una prueba con la que se pueden apreciar diferencias significativas del funcionamiento del cerebro en una persona con fibromialgia respecto al resto. Esta técnica es la resonancia magnética funcional del cerebro y aunque se utiliza en diversos estudios, es inviable su uso como prueba diagnóstica generalizada por su altísimo coste.
Actualmente se están realizando estudios para desarrollar una prueba diagnóstica eficaz a través de un análisis de sangre. Es posible que en pocos años esta prueba sea una realidad, pero por ahora no existe una prueba válida para su diagnóstico.
Entonces ¿cómo se diagnostica la fibromialgia?
El diagnóstico es clínico y se realiza según los criterios ACR aceptados internacionalmente. Los primeros criterios ACR se aprobaron en 1990 y se tenían en cuenta:
- Sufrir dolor generalizado durante más de 3 meses
- Tener dolor a la presión en al menos 11 de los 18 “puntos dolorosos” o puntos gatillo distribuidos por el cuerpo.
Estos criterios ya no se utilizan, ya que se actualizaron en el 2010 y se modificaron en el 2011. Los nuevos criterios ACR valoran:
- Sufrir dolor en “áreas dolorosas” durante las dos últimas semanas (se especifica un mapa corporal de áreas dolorosas y se puntúa)
- Se valora la severidad de los síntomas durante al menos tres meses (cansancio, sueño no reparador, síntomas cognitivos y otros síntomas)
Además es importante descartar otras enfermedades con síntomas similares como artritis reumatoide, lupus, polimialgia, miositis y otras.
El diagnóstico debe hacerlo un médico, que realizará las preguntas necesarias acerca del dolor y del resto de síntomas para la evaluación de los criterios y si lo cree oportuno podría realizar alguna prueba médica como análisis de sangre y otras para descartar otras patologías.
¿Puede curarse la Fibromialgia?
Hay mucha falsa información en internet sobre si la fibromialgia es curable, por eso es importante dejar claro que hoy por hoy la fibromialgia no es curable.
Existen tratamientos que alivian los síntomas y mejoran la calidad de vida de las personas que la padecen, pero la enfermedad se mantiene de forma crónica y pueden aparecer brotes ante una situación de estrés u otros factores como los cambios bruscos del clima.
Por lo tanto no podemos contarte cómo se cura la fibromialgia, pero sí cómo tratarla.
No existe un protocolo de tratamiento, ni a nivel internacional ni en España, por lo que cada especialista opta por un tratamiento diferente. Aunque la mayoría de estudios demuestran que, por ahora, lo que tiene más efectividad en la reducción de los síntomas es un tratamiento multidisciplinar, que incluye ciertos fármacos, el ejercicio, las terapias conductuales y de gestión del dolor y del estrés y la intervención nutricional.
En cualquier caso el tratamiento debe ser personalizado, ya que los síntomas y su severidad son diferentes en cada persona.
En Afibrom consideramos que también es de gran ayuda una buena información sobre la enfermedad y la forma de gestionarla y compartir experiencias con otras personas afectadas.
La estimulación magnética transcraneal de baja intensidad reduce el dolor en algunos pacientes.
El tratamiento farmacológico suele incluir antidepresivos, antiinflamatorios, antiepilépticos, agonistas GABA, relajantes musculares y otros. Es muy importante que la medicación sea la mínima necesaria y durante un periodo de tiempo, ya que estos fármacos acaban produciendo otros síntomas y algunos de ellos crean tolerancia y farmacodependencia, por lo que es importante que el médico regule la dosis y haga descansos cuando lo considere necesario en cada caso.
Los tratamientos no farmacológicos incluyen intervenciones nutricionales específicas y personalizadas, no se trata de una dieta para personas con fibromialgia, sino que el especialista hará pruebas específicas para valora si hay permeabilidad intestinal, disbiosis, intestino irritable, histaminosis, desnutrición u otros factores para establecer la dieta personalizada y los suplementos adecuados.
La rehabilitación física para reducir la rigidez muscular y articular, que incluye fisioterapia y osteopatía, gimnasia adaptada, terapia ocupacional o rehabilitación en agua caliente.
En cuanto al aspecto emocional, la terapia conductual, técnicas para el manejo del dolor y del estrés como en mindfulness completan un buen tratamiento multidisciplinar.
Como no existe un protocolo en el tratamiento, es frecuente encontrar anuncios de tratamientos milagro, muy caros en algunos casos y que no son efectivos. Es importante tener referencias e información antes de emprender un tratamiento.
¿Es la Fibromialgia una discapacidad?
La fibromialgia no es una discapacidad por definición, pero alrededor del 50% de las personas que la padecen presentan un alto grado de discapacidad para desarrollar las actividades laborales y de la vida diaria.
Los síntomas más discapacitantes son la fatiga intensa, las alteraciones del sueño, los vértigos, la hipersensibilidad al ruido y a la luz, las migrañas y los problemas cognitivos, como la falta de concentración y memoria.
Incluso las personas afectadas que no tienen una gran discapacidad de forma continua, pueden tener días especialmente incapacitantes.
A la hora de plantearse conseguir un reconocimiento administrativo es importante distinguir entre discapacidad e incapacidad laboral.
El certificado de discapacidad es el reconocimiento administrativo de la discapacidad y su propósito es compensar las desventajas sociales que la discapacidad implica. Se tramita en los centros base de atención a personas con discapacidad de las Comunidades Autónomas por los Equipos de Valoración y Orientación (EVO), formados por al menos, médico, psicólogo y trabajador social.
La incapacidad laboral es la situación en la cual la persona no puede desarrollar su trabajo y puede ser de dos tipos:
- Incapacidad laboral temporal (IT). Es lo que conocemos comúnmente como baja médica. La da el médico y su duración es temporal.
- Incapacidad laboral permanente: Se solicita en el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) y con fibromialgia lo normal es que se deniegue en la primera solicitud, por lo que es necesario ir a juicio. Hay diferentes grados de incapacidad permanente: parcial, total y absoluta.
En el caso de querer solicitar la incapacidad es importante tener buenos informes médicos y que el proceso sea llevado por un abogado y perito especializados.
¿Es hereditaria la Fibromialgia?
Muchas personas que padecen fibromialgia se preguntan si es hereditaria, preocupados principalmente por su descendencia.
No hay una transmisión directa de la fibromialgia de padres a hijos, por lo que no podemos afirmar que sea hereditaria. Pero sí hay mayor probabilidad de padecerla si en la familia ya hay algún caso. De hecho, es común encontrar familias con varias personas afectadas (padres, abuela, tía…).
Hay varios estudios que han constatado que existen varios genes alterados en las personas con fibromialgia. Es un número elevado que varía según el estudio, pero podemos decir que más de 50 genes son diferentes, lo que podría explicar la “predisposición” de ciertas personas a padecerla.
Por lo que se abre la posibilidad de que sea una enfermedad genética, aunque aún no está claro, sobre esta teoría hay investigadores a favor y en contra.
Por otro lado, el hecho de tener una determinada alteración genética no quiere decir que ese gen vaya a expresarse (a producir síntomas).
En el caso de la fibromialgia parece ser que haría falta un factor externo que desencadene esa expresión y que podría ser el estrés crónico o agudo, un accidente, una cirugía, determinadas infecciones u otros.
Aunque en este sentido todavía queda mucho por investigar. Lo importante de la investigación de estos genes alterados en fibromialgia es que se ha descubierto que afectan a distintas rutas metabólicas, es decir, nos indican que existen metabolitos alterados, lo cual puede ser útil para descubrir un tratamiento adecuado.
¿Es degenerativa la Fibromialgia?
Lo primero que debes saber es que la fibromialgia no es degenerativa.
La evolución de los síntomas de la fibromialgia es diferente en cada persona, incluso en la misma persona es variable.
Generalmente hay temporadas en las que la mayoría de síntomas se agravan y temporadas en las que se alivian en mayor o menor grado. Algunos especialistas denominan “crisis” a las etapas de agravamiento de los síntomas.
Las “crisis” suelen aparecer en todas las personas afectadas cuando hay cambios atmosféricos, especialmente el tiempo nublado o lluvioso. Además aparecen de forma individual cuando la persona con fibromialgia se ve sometida durante algún tiempo a un nivel mayor de estrés físico o emocional.
Además los síntomas pueden agravarse de forma puntual durante el día cuando la persona afectada está en un ambiente muy ruidoso, luminoso o con alto nivel de radiación electromagnética (por ejemplo, lugares donde hay muchos móviles encendidos). También cuando se implica en una discusión, cuando está mucho tiempo continuado en una posición (sentada o de pie), cuando tiene frio o cuando está en un lugar con perfumes o químicos a los que es intolerante.
Puede haber momentos del día sin apenas síntomas y otros momentos en los que aparecen. Es normal que una persona con fibromialgia se encuentre en un momento del día más o menos bien y de pronto empiece a encontrarse muy mal. O que un día o durante unos días se encuentre con menos síntomas y de pronto los síntomas se disparen. Este hecho hace que sea muy difícil para las personas con fibromialgia hacer planes porque en numerosas ocasiones se ven obligadas a cancelarlos. También es difícil para el entorno social entender esta variabilidad en la expresión de los síntomas.
Por otro lado tenemos que tener en cuenta el tiempo que la persona lleva padeciendo la enfermedad.
A pesar de que la fibromialgia no es degenerativa, lo habitual es que la enfermedad comience con dolor, fatiga intensa, alteraciones del sueño y algún otro síntoma y durante el transcurso de la misma vayan añadiéndose más síntomas. La lista de síntomas que puede llegar a padecer una persona con fibromialgia es muy extensa, por lo que, a lo largo del tiempo puede hacer más incapacitante su situación.
Afortunadamente, muchos de estos síntomas pueden aliviarse teniendo una buena información sobre la enfermedad, un buen conocimiento de uno mismo, cambiando hábitos y realizando actividades que ayudan a mejorar la calidad de vida. Con ello podemos ayudar a que aparezcan menos crisis y disminuir la intensidad de los síntomas.
¿Qué especialista trata la Fibromialgia?
¿Quién diagnostica la Fibromialgia?
En 1992, la fibromialgia fue reconocida como una enfermedad por la OMS y clasificada con el código M79.7 en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) como una enfermedad reumatológica. ¿Quién diagnostica la Fibromialgia? Por este motivo la mayoría de los diagnósticos son realizados por los especialistas en reumatología.
Desde 1992 se han hecho más estudios sobre la enfermedad y aunque la clasificación no se ha modificado, actualmente la fibromialgia se considera mayoritariamente como una enfermedad neuro-inmuno-endocrina.
El desconocimiento que todavía existe sobre la etiología, la falta de protocolos para el tratamiento y la falta de formación actualizada de los médicos generan dudas sobre quién la diagnostica y quién la trata.
Normalmente se diagnostica en las unidades de reumatología, neurología o medicina interna.
¿Qué especialista trata la Fibromialgia?
La fibromialgia no siempre la trata el mismo especialista que la diagnostica.
En cuanto al tratamiento farmacológico, algunos de especialistas médicos que diagnostican la enfermedad deciden hacer el tratamiento y seguimiento, pero otros, después de hacer el diagnóstico derivan al paciente para su tratamiento y seguimiento al médico de familia o a las unidades de dolor. La decisión de cómo hacerlo depende exclusivamente del especialista ya que no hay establecidos protocolos de atención para la fibromialgia en la mayoría de Comunidades Autónomas.
El tratamiento no farmacológico incluye psicología, fisioterapia u osteopatía, ejercicio físico, nutricionista y otros.
Esta parte del tratamiento, junto con el farmacológico, se incluye dentro del llamado “tratamiento multidisciplinar”, que hoy por hoy es el más recomendado para la fibromialgia, pero no se ofrece en la sanidad pública por lo que los afectados se ven obligados a recibirlo de forma privada.
En cuanto al tratamiento farmacológico es importante que el médico que la trata tenga conocimientos actualizados sobre fibromialgia para que ajuste perfectamente la cantidad de medicación y suplementos con el fin de que sea la mínima que cada paciente necesita.
En relación al tratamiento no farmacológico es importante que los profesionales que la tratan sean especializados en fibromialgia y el paciente tenga buenas referencias de los resultados.
¿Cómo tratar la Fibromialgia?
Una vez que el diagnóstico de fibromialgia está hecho, surge la pregunta ¿Cómo tratar la Fibromialgia?
Esta pregunta no tiene una respuesta fácil. Lo primero que debes saber es que actualmente no existe en el mundo un tratamiento que cure la fibromialgia. No existe ningún fármaco aprobado por la agencia del medicamento para el tratamiento de la fibromialgia, ni hay un protocolo de tratamiento estandarizado.
Aunque sí existen diversidad de tratamientos que ayudan a disminuir los síntomas con mayor o menor éxito. Algunos han demostrado durante ensayos clínicos controlados ser eficaces en la reducción de los síntomas. Te contaremos los tratamientos más habituales y los tratamientos recomendados.
Puesto que como hemos indicado con anterioridad, no existe un tratamiento curativo, el objetivo se centra en paliar los síntomas de la enfermedad. Por desgracia una persona con fibromialgia puede desarrollar más de 100 síntomas diferentes, ya que afecta al sistema nervioso, al inmune y al endocrino.
Además, es importante destacar que, a pesar de que hay características comunes, cada persona con fibromialgia va a desarrollar distintos síntomas y distintas enfermedades comórbidas.
Por todo ello, la fibromialgia puede ser difícil de tratar.
Varios estudios demuestran que la forma más adecuada de tratarla es mediante un enfoque multidisciplinar y personalizado.
¿Cómo sería un tratamiento multidisciplinar para Fibromialgia?
Tendría que realizarse por un especialista en la enfermedad que valoraría en cada caso individual prescribir todas o algunas de las siguientes pautas:
- Fármacos
- Cambios en la dieta
- Realización de ejercicio adaptado
- Intervención psicológica
- Rehabilitación
- Acudir a una asociación de pacientes
Fármacos
Actualmente no existe ningún fármaco aprobado por la Agencia del medicamento para el tratamiento de la fibromialgia. A pesar de ello, se utilizan varios fármacos con más o menos éxito para disminuir alguno de los síntomas de la enfermedad. El uso de estos fármacos dependerá de la decisión de cada médico. Algunos prefieren no prescribir ningún fármaco, por la poca efectividad que aportan en relación de los posibles efectos secundarios, otros optan por prescribir alguno de ellos, a baja dosis y con revisiones periódicas al paciente para su regulación. Desgraciadamente, en muchos casos se produce un exceso de prescripción farmacológica y sin un seguimiento adecuado, lo que conlleva que haya un alto número de pacientes con fibromialgia polimedicados y/o farmacodependientes.
Los fármacos más utilizados en fibromialgia son:
- Antidepresivos. Mejoran la calidad del sueño, el bienestar general y en el nivel del dolor global en torno a un 30% de los pacientes, aunque no tienen efectividad en el dolor a la estimulación de los puntos sensibles.
- Antiinflamatorios. Pueden disminuir ligeramente el dolor, pero son poco efectivos para el tratamiento de la fibromialgia.
Antiepilépticos. Reducen el dolor neuropático en torno a un 30% de los pacientes. Es importante ajustar muy bien la dosis para disminuir los efectos secundarios. - Otros, como analgésicos, benzodiacepinas, relajantes musculares… Con relativa eficacia de forma temporal. No deben tomarse durante tiempo prolongado.
Cambios en la dieta
El aspecto nutricional cada vez cobra más importancia en el tratamiento de la fibromialgia. El principal objetivo es mejorar los síntomas digestivos como intestino irritable, permeabilidad intestinal, intolerancias alimentarias (principalmente al gluten) o disbiosis, aunque en la práctica se observa que se mejora también el dolor, la fatiga y otros síntomas. Además algunos suplementos alimentarios que aportan nutrientes y antioxidantes se han demostrado eficaces en la disminución del dolor y la fatiga.
Estos síntomas digestivos deben ser tratados por el médico especialista y el cambio de dieta debe ser realizada por un especialista en nutrición, dietética y fibromialgia para evitar estados de desnutrición.
No existe una dieta específica para fibromialgia, ya que cada persona puede tener distinta sintomatología y gravedad.
Realización de ejercicio adaptado
Existen muchos estudios publicados sobre el beneficio de hacer ejercicio con fibromialgia. Se consigue disminuir el dolor, mejorar el estado de ánimo, mejorar la calidad del sueño y la fatiga. Pero es importante tener en cuenta que:
- Si la persona afectada está en un momento de crisis o lleva mucho tiempo con la enfermedad sin un tratamiento adecuado, es posible que el estado de incapacidad en el que se encuentre le impida hacer cualquier tipo de ejercicio. El tratamiento multicisplinar tiene en cuenta esta situación y se prescribirá el ejercicio cuando este pueda llevarse a cabo.
- Una persona con fibromialgia no puede hacer cualquier tipo de ejercicio. Este debería ser adaptado a la enfermedad y a la persona en particular y guiado por un técnico deportivo especializado en fibromialgia.
El tipo de deporte que más beneficios ha demostrado en fibromialgia es: caminar, ejercicio adaptado en agua caliente, yoga terapéutico, chi kung y gimnasia de fuerza adaptada para fibromialgia.
Intervención psicológica
Puesto que es una enfermedad crónica y sin un tratamiento curativo, es importante incluir en el tratamiento multidisciplinar el aprendizaje de técnicas de afrontamiento de la enfermedad y de gestión del dolor.
Además ya hay varios estudios que indican que la implementación de terapias psicológicas de tercera generación como la practica dirigida de mindfulness ayudan a la disminución de los síntomas.
Rehabilitación
Mediante fisioterapia u osteopatía, que ayuda tratando las contracturas y la rigidez muscular, fascial y articular.
Como en los aspectos anteriores, es importante que los tratamientos sean realizados por técnicos especializados en personas con fibromialgia.
Acudir a una asociación de pacientes
Las asociaciones tenemos un papel importante en el alivio de los síntomas, ya que una información adecuada, actualizada y veraz puede ayudarte a convertir a la persona afectada en un “paciente experto”, que le ayudará a manejar mejor emocional y físicamente la situación por la que está pasando.
Hablar con personas que están viviendo lo mismo que tú puede ayudarte a entender mejor la enfermedad.
En Afibrom desarrollamos multitud de actividades encaminadas a mejorar la calidad de vida de las personas con fibromialgia, a dar visibilidad a la enfermedad en el ámbito sociosanitario y jurídico y a promover la investigación.
Otros tratamientos para la fibromialgia
Lo descrito anteriormente se engloba dentro de un tratamiento multidisciplinar. A pesar de ser el tratamiento recomendado por los expertos, resulta muy complicado encontrar un lugar donde se realice de forma adecuada.
Hay muchos otros tratamientos que se ofrecen en la sanidad pública o privada para mejorar los síntomas de la enfermedad. Como la estimulación magnética transcraneal de baja intensidad (con una efectividad similar a los fármacos), la crioterapia, terapia de estimulación vibracional y otras.
Es recomendable rechazar determinadas terapias que no han sido sometidas a estudios relevantes y que habitualmente son presentadas mediante técnicas de publicidad engañosa.
¿Qué produce la Fibromialgia?
Es muy normal que cuando recibes el diagnóstico de fibromialgia te preguntes ¿Qué produce la Fibromialgia?
Actualmente no se conoce el origen de la enfermedad. Distintos autores señalan posibles causas, aunque no tenemos la certeza de que ninguna de ellas sea el origen real. Para responder a esta pregunta: fibromialgia: ¿qué la produce? es imprescindible que haya una importante inversión en investigación, ya que saber con certeza el origen, ayudaría a prevenirla y a conseguir un tratamiento adecuado.
La teoría que parece tener más consenso indica que podría existir una predisposición genética en algunas personas, que podrían desarrollar la enfermedad cuando se presentan distintos factores desencadenantes.
Estos factores podrían ser:
- Un traumatismo físico fuerte, como un accidente o una cirugía
- Determinadas infecciones víricas o bacterianas
- Una vivencia emocional intensa que no ha podido gestionarse adecuadamente
- Estar sometido a situaciones de estrés de forma prolongada en el tiempo
- Sufrir dolor físico localizado durante mucho tiempo
Pero también existen otras teorías importantes propuestas por otros autores como son:
- Que los trastornos del sueño durante mucho tiempo podrían ser la causa y no un síntoma
- También las alteraciones en el funcionamiento del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal que se observan en las personas con fibromialgia podrían no ser un síntoma sino la causa de la enfermedad
- Que el origen es la permeabilidad del intestino delgado, que permite el paso al torrente sanguíneo de moléculas que no deberían traspasar esta barrera, lo que produce la alteración del sistema inmunológico y de la funcionalidad del sistema nervioso
- Que la causa puede ser una alta exposición a campos electromagnéticos para los que nuestro organismo no está preparado, que producen una alteración en la neuromodulación de las señales con las que trabaja el sistema nervioso
Puedes observar que hay variedad de teorías, todas con sus propios estudios. Cualquiera de ellas podría ser la causa o quizá ninguna. Solo con una investigación rigurosa podríamos tener la respuesta.
Lo que sí sabemos es que hay factores que agravan los síntomas de la fibromialgia una vez que esta aparece, como el estrés, llevar una dieta inadecuada, cambios en el clima o el sedentarismo. Gestionando adecuadamente estos factores podemos mejorar la calidad de vida con fibromialgia, y quién sabe si quizá gestionándolos antes de que aparezca podríamos ayudar a prevenir su aparición.
¿Es grave la Fibromialgia?
NO podemos afirmar de forma general que la fibromialgia es grave, ya que una enfermedad grave es aquella que incapacita para la realización de cualquier actividad u ocupación y aunque esto es así en algunas personas afectadas o en algún momento de la enfermedad, no lo es durante toda la vida ni en todas las personas.
La evolución de los síntomas de la fibromialgia es diferente en cada persona, incluso en la misma persona es variable.
Generalmente hay temporadas en las que la mayoría de síntomas se agravan y temporadas en las que se alivian en mayor o menor grado. Algunos especialistas denominan “crisis” a las etapas de agravamiento de los síntomas.
Las “crisis” suelen aparecer en todas las personas afectadas cuando hay cambios atmosféricos, especialmente el tiempo nublado o lluvioso. Además aparecen de forma individual cuando la persona con fibromialgia se ve sometida durante algún tiempo a un nivel mayor de estrés físico o emocional.
Además los síntomas pueden agravarse de forma puntual durante el día cuando la persona afectada está en un ambiente muy ruidoso, luminoso o con alto nivel de radiación electromagnética (por ejemplo, lugares donde hay muchos móviles encendidos). También cuando se implica en una discusión, cuando está mucho tiempo continuado en una posición (sentada o de pie), cuando tiene frio o cuando está en un lugar con perfumes o químicos a los que es intolerante.
Puede haber momentos del día sin apenas síntomas y otros momentos en los que aparecen.
Es normal que una persona con fibromialgia se encuentre en un momento del día más o menos bien y de pronto empiece a encontrarse muy mal. O que un día o durante unos días se encuentre con menos síntomas y de pronto los síntomas se disparen. Este hecho hace que sea muy difícil para las personas con fibromialgia hacer planes porque en numerosas ocasiones se ven obligadas a cancelarlos. También es difícil para el entorno social entender esta variabilidad en la expresión de los síntomas.
Por otro lado tenemos que tener en cuenta el tiempo que la persona lleva padeciendo la enfermedad.
A pesar de que la fibromialgia no es degenerativa, lo habitual es que la enfermedad comience con dolor, fatiga intensa, alteraciones del sueño y algún otro síntoma y durante el transcurso de la misma vayan añadiéndose más síntomas. La lista de síntomas que puede llegar a padecer una persona con fibromialgia es muy extensa, por lo que, a lo largo del tiempo puede hacer más incapacitante su situación, en estos casos concretos sí se podría considerar que la fibromialgia es grave.
Afortunadamente, muchos de estos síntomas pueden aliviarse teniendo una buena información sobre la enfermedad, un buen conocimiento de uno mismo, cambiando hábitos y realizando actividades que ayudan a mejorar la calidad de vida. Con ello podemos ayudar a que aparezcan menos crisis y disminuir la intensidad de los síntomas.
¿Es progresiva la Fibromialgia?
Es importante que sepas que la fibromialgia no es progresiva.
La evolución de los síntomas de la fibromialgia es diferente en cada persona, incluso en la misma persona puede variar.
Generalmente hay temporadas en las que la mayoría de síntomas se agravan y temporadas en las que se alivian en mayor o menor grado. Algunos especialistas denominan “crisis” a las etapas de agravamiento de los síntomas.
Las “crisis” suelen aparecer en todas las personas afectadas cuando hay cambios atmosféricos, especialmente el tiempo nublado o lluvioso. Además aparecen de forma individual cuando la persona con fibromialgia se ve sometida durante algún tiempo a un nivel mayor de estrés físico o emocional.
Además los síntomas pueden agravarse de forma puntual durante el día cuando la persona afectada está en un ambiente muy ruidoso, luminoso o con alto nivel de radiación electromagnética (por ejemplo, lugares donde hay muchos móviles encendidos). También cuando se implica en una discusión, cuando está mucho tiempo continuado en una posición (sentada o de pie), cuando tiene frío o cuando está en un lugar con perfumes o químicos a los que es intolerante.
Puede haber momentos del día sin apenas síntomas y otros momentos en los que aparecen. Es normal que una persona con fibromialgia se encuentre en un momento del día más o menos bien y de pronto empiece a encontrarse muy mal. O que un día o durante unos días se encuentre con menos síntomas y de pronto los síntomas se disparen. Este hecho hace que sea muy difícil para las personas con fibromialgia hacer planes porque en numerosas ocasiones se ven obligadas a cancelarlos. También es difícil para el entorno social entender esta variabilidad en la expresión de los síntomas.
Por otro lado tenemos que tener en cuenta el tiempo que la persona lleva padeciendo la enfermedad.
¿Es progresiva la Fibromialgia?
A pesar de que la fibromialgia no es progresiva, lo habitual es que la enfermedad comience con dolor, fatiga intensa, alteraciones del sueño y algún otro síntoma y durante el transcurso de la misma vayan añadiéndose más síntomas. La lista de síntomas que puede llegar a padecer una persona con fibromialgia es muy extensa, por lo que, a lo largo del tiempo puede hacer más incapacitante su situación.
Afortunadamente, muchos de estos síntomas pueden aliviarse teniendo una buena información sobre la enfermedad, un buen conocimiento de uno mismo, cambiando hábitos y realizando actividades que ayudan a mejorar la calidad de vida. Con ello podemos ayudar a que aparezcan menos crisis y disminuir la intensidad de los síntomas.
¿Cuáles son los puntos dolorosos en la Fibromialgia?
Te contamos cuáles son los puntos más dolorosos de la fibromialgia y lo que puedes hacer para calmar ese dolor.
El dolor que siente una persona con fibromialgia no se limita a determinados puntos dolorosos.
El dolor de la fibromialgia se suele definir como dolor de los tejidos blandos (músculos, cartílagos y articulaciones), que puede aparecer y desaparecer por momento o por días, o migrar de unas partes del cuerpo a otras. Pero es mucho más complejo.
Las personas con fibromialgia también definen el dolor que sienten como neural, es muy común que se describa como “parece que me clavan alfileres”, “es como si me estuvieran quemando”, “siento como si me mordieran”, “como si tuviera clavado un cuchillo”, “como si me hubieran puesto una grapa” o “como si me fuera a explotar el hueso”.
A veces también relatan que les duelen las uñas, el pelo o las pestañas.
Otras veces lo identifican como un dolor fascial, sordo y constante.
Por otro lado los síntomas digestivos provocan frecuentemente dolor abdominal.
Cuando se habla de puntos dolorosos suele estar referido al diagnóstico.
El diagnóstico es clínico y se realiza según los criterios ACR aceptados internacionalmente. Los primeros criterios ACR se aprobaron en 1990 y se tenían en cuenta:
- Sufrir dolor generalizado durante más de 3 meses
- Tener dolor a la presión en al menos 11 de los 18 “puntos dolorosos” o puntos gatillo distribuidos por el cuerpo.
Estos criterios ya no se utilizan, ya que se actualizaron en el 2010 y se modificaron en el 2011. Los nuevos criterios ACR valoran:
- Sufrir dolor en “áreas dolorosas” durante las dos últimas semanas (se especifica un mapa corporal de áreas dolorosas y se puntúa)
- Se valora la severidad del resto de los síntomas durante al menos tres meses (cansancio, sueño no reparador, síntomas cognitivos y otros síntomas)
Actualmente no existe ningún tratamiento que cure el dolor de la fibromialgia. El tratamiento es paliativo e intenta disminuir el grado de dolor y el resto de síntomas de la enfermedad. Hay varios tratamientos enfocados en ese objetivo, el más recomendado por los expertos es el tratamiento multidisciplinar, que, realizado por especialistas, consiste en combinar el tratamiento farmacológico con cambios en la dieta, realización de ejercicio adaptado, intervención psicológica y rehabilitación.
¿Cómo saber si tengo Fibromialgia?
Si estás pasando una etapa con dolor constante y sin explicación aparente, es posible que te preguntes: ¿cómo saber si tengo fibromialgia?
La fibromialgia debe ser diagnosticada por un médico especialista, reumatólogo, neurólogo o de medicina interna.
A continuación te detallamos los síntomas de la fibromialgia. Si padeces al menos los tres primeros síntomas, es posible que tengas fibromialgia, aunque no es completamente seguro, ya que debes tener en cuenta que muchos de estos síntomas son comunes con otras enfermedades y por esta razón tu médico podría hacerte algunas pruebas para descartarlas.
La fibromialgia puede producir una gran variedad de síntomas, los tres primeros se dan siempre. El resto no aparecen en todos los casos.
SINTOMAS
- Dolor generalizado, que puede aparecer en cualquier parte del cuerpo y de duración de más de tres meses.
- Fatiga crónica sin que se recupere debidamente el organismo con el descanso y el sueño
- Alteraciones del sueño
- Rigidez matutina
- Fatiga mental intensa (“Fibroniebla”)
- Trastornos cognitivos con problemas de concentración y memoria
- Contracturas musculares
- Disfunción de la articulación temporomandibular
- Disfunción en la regulación de la temperatura corporal
- Vértigos
- Migrañas
- Intolerancia ortostática
- Parestesias, hormigueo y entumecimiento
- Prolapso de la válvula mitral
- Síndrome de Raynaud
- Síndrome de Sjögren
- Problemas digestivos (principalmente colon irritable, permeabilidad intestinal y disbiosis)
- Dificultad para deglutir
- Disfunción sexual
- Intolerancias químicas, farmacológicas y alimentarias
- Hipersensibilidad sensorial al frío/calor, al sonido, luz, olfato, al contacto físico, que produce gran dolor y aturdimiento
- Problemas visuales: visión borrosa, dificultad para enfocar
- Tinnitus
- Aftas bucales
- Problemas de tiroides
- Disfunciones hormonales
- Dermatitis
- Síndrome de la vejiga irritable
- Astenia
- Pérdida de la masa muscular
- Tendinitis
- Agorafobia
- Ansiedad que puede cronificarse y convertirse en TAG (trastorno de ansiedad generalizado) y hasta depresión por falta de comprensión, apoyo y ayuda eficaz en el ámbito socio-sanitario y no poder desarrollar una vida normal
Si después de haber resuelto tus dudas a la pregunta: ¿cómo saber si tengo fibromialgia? sospechas que puedes tenerla, será el médico especialista el que la diagnostique.
En una persona con fibromialgia los análisis convencionales y las pruebas de imagen como radiografías y otras darán resultados normales. Actualmente no existe una prueba válida para su diagnóstico.
DIAGNOSTICO
El diagnóstico es clínico y se realiza según los criterios ACR aceptados internacionalmente, que fueron actualizados en el año 2010 y se modificaron en el 2011. Estos criterios ACR valoran:
- Sufrir dolor en “áreas dolorosas” durante las dos últimas semanas (se especifica un mapa corporal de áreas dolorosas y se puntúa)
- Se valora la severidad de los síntomas durante al menos tres meses (cansancio, sueño no reparador, síntomas cognitivos y otros síntomas)
Además es importante descartar otras enfermedades con síntomas similares como artritis reumatoide, lupus, polimialgia, miositis y otras.
El diagnóstico debe hacerlo un médico, que realizará las preguntas necesarias acerca del dolor y del resto de síntomas para la evaluación de los criterios y si lo cree oportuno podría realizar alguna prueba médica como análisis de sangre y otras para descartar otras patologías.