
Madrid, 25 de febrero de 2026. — Representantes de AFIBROM, asociación de pacientes de fibromialgia, síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica y sensibilidad química múltiple, se reunieron con responsables de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. El objetivo del encuentro fue abordar la situación generada tras la suspensión, en 2023, del programa de estimulación magnética transcraneal de baja intensidad que se realizaba en el Hospital del Tajo (Aranjuez).
La reunión tuvo lugar tras la reclamación formal presentada por AFIBROM el pasado 8 de enero, en la que la entidad solicitó revisar esta decisión y garantizar la continuidad asistencial de las personas pacientes.
En el encuentro participaron, por parte de AFIBROM, Ana Panadero, responsable de Gestión, y Alicia Cobo, responsable de Comunicación, junto con el doctor José María Gómez Argüelles, neurólogo. Por parte de la Consejería de Sanidad asistieron Celia García Menéndez, directora general de Humanización, Atención y Seguridad del Paciente, y Soledad Alvarado, técnico de la Dirección General de Humanización.
El eje central del encuentro fue el problema generado tras la retirada del tratamiento de estimulación magnética transcraneal de baja intensidad, que ya se estaba prestando en la sanidad pública y cuya suspensión ha dejado a cientos de pacientes sin acceso a esta opción terapéutica, algunos de ellos tras años en lista de espera.
Durante la reunión, AFIBROM expuso el impacto sanitario, social y emocional que esta situación está teniendo en las personas afectadas. Desde la asociación se trasladó la necesidad de garantizar la continuidad asistencial y de explorar vías que permitan mantener esta prestación dentro del sistema público, con criterios clínicos claros y evaluación de resultados.
En este sentido, Ana Panadero, responsable de Gestión de AFIBROM, señaló que “estamos hablando de personas con dolor crónico que llevaban años esperando y para muchas la estimulación magnética transcraneal supuso la primera mejora significativa en mucho tiempo. Su interrupción ha tenido también un importante impacto emocional en los pacientes”.
Por su parte, Alicia Cobo, responsable de Comunicación de la asociación, subrayó la necesidad de avanzar hacia soluciones: “solicitamos que se garantice la continuidad asistencial en al menos un hospital público de referencia, con criterios clínicos claros y evaluación de resultados. No pedimos privilegios, sino equidad en el acceso a opciones terapéuticas dentro del sistema público”.
Además, durante la reunión se trasladó a la Consejería la propuesta de avanzar en la creación de unidades especializadas y multidisciplinares de fibromialgia, con el objetivo de mejorar la coordinación asistencial y la atención integral a las personas afectadas por estas enfermedades crónicas y complejas.
Desde la Consejería de Sanidad se indicó que se analizará la información trasladada durante el encuentro y se valorarán posibles vías de trabajo dentro del marco organizativo y normativo del sistema sanitario.
AFIBROM ha reiterado su disposición a seguir colaborando con las administraciones sanitarias para avanzar en soluciones que mejoren la atención y la calidad de vida de las personas con fibromialgia en la Comunidad de Madrid.
La voz de las pacientes
Estimulación Magnética Transcraneal y Humanización
“Después de años esperando, cuando por fin algo funcionaba, nos lo quitan.”
“Es el primer tratamiento que realmente me ayudó.”
“No pedimos privilegios, pedimos continuidad.”
“Volví a sentir que podía hacer pequeñas cosas sin pagar después con más dolor.”
Estas frases son testimonios reales de mujeres con fibromialgia que recibieron estimulación magnética transcraneal (EMTr) en el Hospital del Tajo antes de su interrupción en 2023.
Qué nos trasladan las pacientes
Las respuestas recogidas en la encuesta interna de la asociación reflejan un patrón claro:
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Mejoría en el dolor.
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Mejor descanso.
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Reducción de la fatiga.
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Mayor claridad mental.
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Recuperación parcial de autonomía.
No se trata de una curación, sino de mejoras funcionales relevantes en personas que conviven con dolor crónico generalizado desde hace años y que habían probado múltiples tratamientos sin resultados suficientes.
Qué ha supuesto la interrupción
La suspensión del programa ha tenido consecuencias clínicas y humanas:
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Sensación de abandono.
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Frustración tras años en lista de espera.
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Pérdida de confianza en la continuidad del sistema.
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Desigualdad entre quienes pueden acceder al tratamiento privado y quienes no.
Para muchas personas, no fue solo la retirada de una técnica, sino la pérdida de una esperanza razonable de mejora.
Humanización y continuidad asistencial
La humanización sanitaria implica:
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Escuchar la experiencia de las personas pacientes.
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Garantizar continuidad cuando un tratamiento demuestra utilidad.
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Evitar desigualdades en el acceso.
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Incorporar la dimensión emocional en la toma de decisiones organizativas.
La EMTr se plantea no como un privilegio, sino como una herramienta terapéutica que había aportado valor a parte de las pacientes y cuya interrupción ha generado un impacto real.
Lo que solicitamos
Desde AFIBROM se pide:
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Revisión de la decisión organizativa.
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Garantía de continuidad asistencial en, al menos, un hospital público de referencia.
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Criterios clínicos claros y evaluación de resultados.
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Diálogo institucional orientado a soluciones.
La voz de las pacientes también forma parte de la evidencia. Escucharla es humanizar la sanidad.




