14 de julio de 2026

Encefalomielitis miálgica, fatiga crónica y ejercicio adaptado: charla con el Dr. Juan Carlos Segovia

DR SEGOVIA AFIBROM MASTERCLASS (1)

El pasado mes de junio, AFIBROM organizó una charla con el Dr. Juan Carlos Segovia Martínez, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, con amplia experiencia en valoración funcional, fisiología del ejercicio y estudio de la respuesta del organismo ante el esfuerzo. Durante el encuentro abordamos la encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica, el malestar post-esfuerzo y la necesidad de adaptar la actividad física a la situación concreta de cada persona.

La sesión permitió comprender que la fatiga asociada a esta enfermedad no puede compararse con el cansancio habitual que aparece después de una jornada intensa. En una persona sana, el descanso suele favorecer la recuperación. Sin embargo, quienes conviven con encefalomielitis miálgica pueden experimentar un agotamiento profundo, sueño no reparador, dificultades cognitivas y un empeoramiento general de los síntomas después de realizar una actividad física, mental o emocional.

¿Qué es el malestar post-esfuerzo?

Uno de los conceptos centrales de la charla fue el malestar post-esfuerzo. Se trata de una intensificación de los síntomas que puede aparecer después de una actividad aparentemente pequeña, como hacer la compra, acudir a una cita, mantener una conversación prolongada o realizar tareas domésticas.

Este empeoramiento no siempre se produce inmediatamente. En algunas personas puede aparecer al día siguiente o incluso varios días después, lo que dificulta identificar qué actividad lo ha provocado. Además, la recuperación puede prolongarse durante días, semanas o más tiempo, dependiendo del grado de afectación y de las circunstancias individuales.

El Dr. Segovia explicó que no todas las personas parten de la misma capacidad funcional. Por ese motivo, no resulta adecuado comparar los límites, los síntomas o la evolución de una persona con los de otra. La referencia debe ser siempre la propia situación: qué podía hacer anteriormente, qué puede hacer ahora y cómo responde su organismo después de cada esfuerzo.

La importancia de la valoración funcional

Durante la charla también se abordó la utilidad de las pruebas de esfuerzo para estudiar la respuesta fisiológica de las personas con síndrome de fatiga crónica. Estas valoraciones permiten analizar parámetros como el consumo de oxígeno, la frecuencia cardiaca, la ventilación, la presión arterial, el lactato y la percepción subjetiva del esfuerzo.

En determinados casos se realiza una prueba cardiopulmonar de esfuerzo durante dos días consecutivos. El objetivo es observar no solo el rendimiento del primer día, sino también la capacidad de recuperación y la respuesta del organismo ante una nueva prueba al día siguiente.

El especialista señaló que esta valoración no diagnostica por sí sola la encefalomielitis miálgica, ya que el diagnóstico es fundamentalmente clínico y requiere descartar otras enfermedades. No obstante, puede aportar información objetiva sobre la limitación funcional y ayudar a orientar las recomendaciones, los informes médicos y, cuando corresponda, los procesos de reconocimiento de discapacidad o incapacidad.

Ejercicio adaptado y personalizado

Otro de los mensajes principales fue que hablar de actividad física no significa recomendar el mismo ejercicio a todas las personas. La actividad debe estar adaptada a la capacidad, los síntomas, el momento de la enfermedad y la respuesta individual.

El Dr. Segovia propuso dividir la actividad en pequeñas dosis, con ejercicios breves de movilidad articular, tonificación muscular o trabajo cardiovascular suave. En lugar de realizar una sesión prolongada, puede ser preferible distribuir pequeñas “píldoras” de movimiento a lo largo del día, siempre que se toleren adecuadamente.

La progresión no debe ser automática ni imponerse al margen de los síntomas. Habrá días en los que sea posible mantener la actividad y otros en los que sea necesario reducirla, modificarla o descansar. El objetivo no es alcanzar una cantidad predeterminada de ejercicio, sino encontrar un nivel basal sostenible que evite el empeoramiento.

En AFIBROM aplicamos este principio en actividades como el yoga adaptado, que puede realizarse de pie, sentada o incluso desde la cama. Lo importante es mantener el movimiento dentro de las posibilidades de cada persona y con el acompañamiento de profesionales que conozcan las características de estas enfermedades.

La charla puso de manifiesto que comprender los límites, aprender a reconocer las señales del organismo y distribuir adecuadamente la actividad y el descanso son herramientas esenciales. No se trata de elegir entre hacerlo todo o no hacer nada, sino de ajustar cada actividad a la energía disponible y avanzar de manera prudente, segura y personalizada.

Si eres socia o socio de AFIBROM, puedes ver la charla completa en tu espacio de AFIBROM.

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