La fibromialgia es mucho más que dolor crónico. Fatiga, trastornos del sueño, dificultades de memoria, problemas de concentración y una sensación constante de agotamiento forman parte del día a día de muchas personas que conviven con esta enfermedad. Sin embargo, uno de los aspectos menos conocidos es su posible relación con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en adultos. Precisamente sobre esta conexión habló el neurólogo Dr. David Ezpeleta en una masterclass organizada por AFIBROM.
La fibromialgia: una enfermedad invisible y compleja
Durante su intervención, el Dr. Ezpeleta recordó que la fibromialgia es una de las llamadas “enfermedades invisibles”. Esto significa que no existen marcadores biológicos claros que permitan diagnosticarla mediante una prueba específica, y que muchos de sus síntomas pueden confundirse con los de otras patologías.
Además del dolor generalizado, la enfermedad suele acompañarse de:
- Fatiga física persistente.
- Alteraciones del sueño.
- Ansiedad y depresión.
- Problemas digestivos como el síndrome de intestino irritable.
- Migraña y otros dolores crónicos.
- Dificultades cognitivas, conocidas popularmente como “fibroniebla”.
Esta complejidad hace que muchas personas pasen años buscando respuestas antes de recibir un diagnóstico adecuado.
¿Qué es la fibroniebla?
Uno de los puntos más interesantes de la charla fue la explicación de los síntomas cognitivos asociados a la fibromialgia.
Muchas personas describen dificultades para recordar información reciente, mantener la atención, seguir el hilo de una conversación o terminar tareas que antes realizaban sin esfuerzo. También es frecuente experimentar una sensación de lentitud mental y agotamiento cognitivo.
Según explicó el especialista, estos síntomas no son imaginarios ni una consecuencia de la falta de voluntad. Actualmente existen estudios de neuroimagen que muestran alteraciones funcionales y estructurales en determinadas áreas cerebrales relacionadas con la memoria, la atención y el procesamiento del dolor en personas con fibromialgia.
Cuando el problema puede ser algo más: el TDAH en adultos
El TDAH suele asociarse a la infancia, pero muchas personas llegan a la edad adulta sin haber sido diagnosticadas.
El Dr. Ezpeleta señaló que algunos pacientes con fibromialgia presentan síntomas que van más allá de la fibroniebla habitual y que pueden encajar con un trastorno por déficit de atención. Entre ellos destacan:
- Dificultad persistente para mantener la atención.
- Tendencia a distraerse con facilidad.
- Problemas para organizar tareas.
- Dificultad para planificar actividades.
- Procrastinación frecuente.
- Problemas para tomar decisiones.
Estas alteraciones afectan a las llamadas funciones ejecutivas, responsables de organizar, priorizar y dirigir nuestro comportamiento hacia objetivos concretos.
Fibromialgia y TDAH: una comorbilidad que merece atención
Uno de los mensajes clave de la masterclass fue que las enfermedades raramente aparecen aisladas.
La fibromialgia comparte numerosas comorbilidades con el TDAH, entre ellas:
- Ansiedad.
- Depresión.
- Trastornos del sueño.
- Estrés postraumático.
- Migraña.
- Dolor crónico.
Por este motivo, diferenciar cuándo los problemas cognitivos se deben exclusivamente a la fibromialgia y cuándo puede existir un TDAH asociado resulta fundamental.
Mientras que en la fibromialgia los síntomas cognitivos suelen fluctuar en función del dolor, la fatiga o la calidad del sueño, en el TDAH la dificultad para mantener la atención y organizarse suele estar presente desde la infancia y mantenerse de forma relativamente estable a lo largo de la vida.
La importancia de una evaluación completa
El neurólogo insistió en que el diagnóstico no debe basarse únicamente en escalas o criterios rígidos. La clave está en comprender a la persona en su conjunto.
“No hay que preguntarse qué enfermedad tiene una persona, sino qué persona tiene la enfermedad”, recordó durante la charla.
Por ello, una evaluación adecuada debe incluir:
- Historia clínica detallada.
- Valoración de síntomas físicos y emocionales.
- Revisión de trastornos del sueño.
- Estudio de posibles comorbilidades.
- Evaluación neuropsicológica cuando existan problemas cognitivos relevantes.
Los estudios neuropsicológicos permiten analizar objetivamente la atención, la memoria, la planificación y otras funciones cognitivas, ayudando a diferenciar entre fibroniebla y TDAH.
Un tratamiento individualizado y centrado en la persona
Otro de los grandes mensajes de la masterclass fue que no existe una solución única para todos los pacientes.
El abordaje de la fibromialgia debe combinar educación sanitaria, ejercicio físico adaptado, mejora de los hábitos de sueño, apoyo psicológico cuando sea necesario y tratamiento farmacológico individualizado.
Asimismo, cuando existe un TDAH asociado, identificarlo correctamente puede abrir la puerta a tratamientos específicos que mejoren significativamente la calidad de vida y el funcionamiento diario de la persona.
Mirar más allá de los síntomas
La principal conclusión de la charla del Dr. David Ezpeleta es clara: la fibromialgia no puede entenderse únicamente como una enfermedad de dolor. Detrás de cada paciente existe una realidad compleja donde intervienen factores físicos, emocionales, cognitivos y sociales.
Reconocer la relación entre fibromialgia y TDAH, prestar atención a los síntomas cognitivos y realizar una valoración integral puede marcar una enorme diferencia en el diagnóstico, el tratamiento y la calidad de vida de quienes conviven con estas condiciones.








